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Crítica de El libro del reloj de arena de V

Primero fue el reloj, luego el tiempo

Fotografia de V V Rating: 10

06.02.2008Todos los que hemos ascendido alguna vez por una montaña lo sabemos: nunca conseguiremos abarcarla en su totalidad con la mirada. A veces, sufrimos el espejismo de que lo hemos conseguido, al menos parcialmente, como cuando pensamos que hemos alcanzado su cima y, al seguir ascendiendo por uno de sus collados, descubrimos que no es así. Y, aunque la intuición es menos vívida, tampoco el terreno recorrido queda enteramente a la vista. El lugar desde el que contemplamos las cosas condiciona nuestro modo de conocerlas. Claro que algunas empresas son mas arduas que otras. Reflexionar sobre la historia del concepto de “tiempo”, después de su incontestable reificación, implica asumir esas limitaciones de un modo radical. Hemos ascendido tan alto en su estilización, con la ayuda de “scherpas” tan expertos como Newton, Kant, Einstein o Heidegger, que pretender divisar la “base” desde la que iniciamos el ascenso es vana ilusión. Salvo que hagamos trampa y seamos capaces de descubrir un “agujero negro” por el que desandar lo andado sin movernos del sitio. Es lo que hace Ernst Jünger con este libro tan peculiar. Partiendo del estudio de los relojes a través de la historia, emerge una sorprendente genealogía del tiempo en la que se ha prescindido de su previa, e imposible, deconstrucción. Su aproximación al tema es tan exhaustiva como fascinante.. Relojes de sol, de agua, de fuego, de flores, de arena, claro, y, también relojes mecánicos, van apareciendo a lo largo del libro suscitando inquietantes y muy sugerentes indagaciones. Así, expresiones como, que el tiempo fluye o que se desliza entre las manos o la rueda del tiempo, cobran, a la luz de estas investigaciones, un asombroso y renovado valor antropológico. El tiempo lineal, representado por el reloj de arena, y el tiempo cíclico, que emerge con los complejos engranajes que configuran los primeros relojes mecánicos, deben entenderse en origen en un sentido absolutamente literal.

Ernst Jünger es un novelista muy particular, con una biografía igualmente singular. Su larga vida, mas de cien años, alcanza, casi con exactitud, todo el siglo veinte. Voluntario en la primera guerra mundial, oficial alemán en la segunda, expulsado, finalmente, del ejército por sus críticas del nazismo, consumidor de derivados del opio y de otras drogas, pacifista y enemigo de la tecnificación de la vida, visionario sagaz. Este libro no es, evidentemente, una novela, pero se lee con el mismo placer con el que se leería si lo fuese. Te atrapa desde el principio y no te suelta hasta el final. Libro complejo escrito de forma sencilla, es decir, libro genial. El que lo lea no exigirá que le devuelvan el dinero.

Lo mejor:
La enciclopédica erudición necesaria para escribir un libro como estos permanece invisible a los ojos del lector. Algo sólo al alcance de los que verdaderamente saben de lo que hablan.

Frases favoritas:
Existe un recelo muy extendido a tener relojes que "acaso lo sienten todas las personas en aquellas zonas en que han continuado siendo niños o artistas, o dicho con dos palabras: en sus zonas salvajes. El reloj no forma parte del bosque. Tampoco forma parte del mundo de los amantes ni del mundo de los juegos, ni de la música. Las horas que el espíritu pasa en su ocio o entregado a una obra creadora, esas horas el reloj no las mide".

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Comentarios

Anónimo (07/02/2008, 21:22)
+1 -1

Existen unas tribus aborígenes, que miden el espacio, es decir el tiempo que ocupa ese espacio, por canciones. Cuando alguien emprende una ruta, ha de saberse la canción que la guía, y la fija, es decir, la mide, porque de lo contrario, se pierden. No es importante el tiempo de los relojes, ni el espacio geográfico, sino cuánto ¿tiempo? quieres que dure tu canción. El tiempo se pliega o se descomprime sin que estos conceptos tengan para ellos ningún significado.

Parece que nosotros necesitamos balizas a las que fijar nuestra experiencia, como Ulises se ató al mastil de su barco.

Una crítica estupenda, muy bien escrita y que deja con ganas de leer el libro, como todas las tuyas

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